RESUMEN: TURISMO, PAISAJE Y URBANISMO: UN DIÁLOGO NECESARIO; JOAQUIN SABATÉ BEL.
El autor de articulo señala que dicho documento fue un estudio o estudios realizados por su departamento de Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio (DUOT), tanto a través del ejercicio profesional, como desde la reflexión académica. Donde se distinguen cuatro periodos bien definidos.
Primer
periodo, corresponde con una etapa donde predomina un considerable esfuerzo de
contención de los planes urbanísticos previos, a los que se consideran
responsables de la degradación del paisaje, particularmente en el litoral de
Cataluña y Canarias. Señala que esto sucedió en los años sesenta, donde los
Planes Generales son iniciativas de los ayuntamientos democráticos. También
señala que en los ochenta se plantearon unos documentos que desatendieron por
muchos años la situación urbana de Cataluña. Y que algo similar sucedió en
Canarias con los planes municipales. Señala
también, entre otras, que se trata asimismo de dar continuidad y trabazón a la
ciudad existente y a la turística, de dotarlas de urbanidad, de
redimensionarlas y precisar la contribución de cada iniciativa al patrimonio
urbano municipal.
Menciona
que el equipo de investigadores realizo proyectos de ordenación física de
núcleos turísticos (Baleares, Canarias y Tenerife), y en donde se realizan cambios
significativos entre turismo y paisaje a través del planeamiento. Entre una de
las propuestas realizadas en Calviá, la construcción de un nuevo paisaje
aprovechando el considerable potencial de la actividad turística.
Destaca
que el territorio se convierte así en un recurso turístico básico a explotar,
igual que frente a la potencia y carácter agresivo de las grandes obras de
infraestructura en el litoral, se pone de manifiesto que la cultura tradicional
es mucho más adaptada al medio, pero al mismo tiempo más sugerente y capaz de
crear paisajes notablemente más atractivos. Se trata de apostar por hacer bueno
el principio de que lo pequeño es hermoso, de recuperar una cultura propia del
lugar, de ajustar con cuidado las pequeñas decisiones.
Menciona
que la ley define los planes como instrumentos de planificación urbanística y
territorial relativamente abiertos en cuanto a sus determinaciones. Su
contenido imprescindible lo reduce, en esencia, a un esquema de la distribución
geográfica de usos y actividades; al señalamiento de las áreas sujetas a
limitaciones por interés público.
La
tercera etapa, aquella que arranca en el cambio de siglo y se extiende casi
hasta la actualidad, cabe destacar dos tipos de aportaciones. Por un lado, la
consolidación de una línea de investigación sobre el turismo dentro del
Programa de Doctorado de nuestro Departamento de Urbanismo y Ordenación del
Territorio. En ella son objeto de atención especial los espacios del turismo y
los procesos y estrategias en los mismos, así como su construcción física, a
partir de las denominadas piezas mínimas del turismo.
No hay
nada más satisfactorio en un programa de investigación que poder reconocer la
irrupción de una nueva generación de doctorandos que da continuidad a los
esfuerzos realizados previamente por los profesores. Si me refiero
exclusivamente a las tesis doctorales desarrollados en el DUOT, y más en
concreto a las que vengo dirigiendo, éstas se pueden agrupar en relación a unas
pocas temáticas. Aunque sus contenidos son más interdependientes que estancos,
cabe reconocer cuatro campos principales. Frente al fatalismo del turismo como
depredador del paisaje, o a la criticada escasa contribución de una
arquitectura turística supuestamente vergonzante, el primero de estos campos
pone en valor episodios singulares, en los que se reivindica la singular
contribución de dicha arquitectura, que debe enfrentarse a una nueva demanda
social: el turismo de masas. Esto lleva a la experimentación de tipologías
residenciales innovadoras para un usuario hasta entonces desconocido.
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